Todo Aparenta Normal en Vorterix: 10 años para mí no son nada

Todos sabemos la euforia que puede transmitir ver el show en vivo de una banda o un intérprete que nos gusta, que nos genera cosas. Sin embargo hoy vengo a contar una historia distinta, fundada a partir de cierta magia que se vivencia al conocer por primera vez la música a través de una interpretación en vivo, cuando se les permite a quienes están delante nuestro que realmente se presenten ante nosotros, que se expresen en persona y en carne. Tendencioso tal vez, puede ser; porque uno ya desde el comienzo está inmerso en un clima que es propio de la banda y de sus mismos entusiastas, pero me pareció una variante interesante.

Y así es como llegamos con Facu Malagón, mi colega publicitario y también cronista de No Son Horas, a un Teatro Vorterix que evidencia una convocatoria notable; pero principalmente colmado de una audiencia muy expectante que definitivamente está ya palpitando lo que se viene. Se viene un festejo, porque Todo aparenta normal está celebrando con este show su primer década de música; y es con este clima que se escuchan las primeras entonaciones de la noche: “todo aparenta, la puta que lo parió”, obviamente a cargo de la gran concurrencia y aunado en una única voz compartida que resuena aún cuando ni siquiera sonaron los primeros acordes de guitarra.

Primer tema y ya hay pogo: vinimos al lugar correcto. El público está coreando desde luego, se escucha en un nuevo unísono el fragmento “el cielo y las estrellas tatuarán tu piel” de Detener el tiempo. Nicolás Alfieri aprovecha su solo de guitarra para arrimarse al borde del escenario y empezar a conectar con todos nosotros. El pogo persiste.

El segundo tema elegido para este setlist es Nunca, y con él se confecciona una perfecta circunferencia de proporciones obscenas para un nuevo pogo. Da la sensación de que si no participáramos, igual caeríamos en él irremediablemente.

3 de 3. Tercer tema, tercer pogo para La dicha de los cobardes. Esto se está viviendo como una auténtica fiesta, la banda cumple 10 años, y la gente canta consecuentemente el primer “que los cumplas…” de la noche. 

A continuación suena Al oscuro y el auditorio corea a morir. No hay ningún tipo de mesura en su canto a los gritos, y como yo no los puedo acompañar me abstraigo por un segundo y empiezo a pensar cuándo harán sonar esos teclados que están ahí en el escenario… esperando también su momento de brillar. 

Aprovecho también para concentrar mi atención en el despliege de telas y luces que completa el escenario desde arriba hacia abajo, por encima de la banda; un complemento por momentos discreto y de repente intenso o psicodélico, implecable compañía para la música que estamos viviendo.

PH Alan Guex (Todo Aparenta Normal)

Para dar comienzo a Sobre la cicatriz, la batería explota con un sonido que de alguna manera convive ensordecedor y también delicioso. Ya a la mitad del tema, con bajo en mano por supuesto, Alexis Koleff parece que no entra en el escenario; parece que no le alcanzan los límites del mismo teatro y se mueve al son de la música totalmente abstraído en sus 4 cuerdas.

Venimos bien. Y parece que se viene un temazo, uno que todos quisieran retratar, porque el conteo de pantallitas alcanza un récord en la noche. En efecto era un temazo: Jinete. Y esta vez, sin darnos cuenta, arrancó un nuevo pogo que se apodera de los estribillos y parece inextinguible.

Pasaron Como un faro y Traful, y llega tal vez el momento más especial de la noche: es hora del fogón. Así lo presenta Nicolás mientras el escenario se llena de guitarras desenchufadas, y advierte que el segmento va a ser así: “La idea es que banquemos esto, acá chiquito, se la bancan?”, dice mientras ubica su mano en el aire con la palma hacia abajo y a la altura de la cintura.

El frente del escenario nunca estuvo tan lleno, porque hasta Juan Pablo Alfieri abandonó la batería para sumarse también con una guitarra…y encima se hace presente el bozarrón de “Pantera” Giuliano (De la gran piñata) para una versión completamente acústica de Al intentar destruir.

Se fueron alzando encendedores junto a las pantallitas y el mood fogón sigue, ahora con la colaboración de Ana Díaz para una versión de Juego de miradas que logra entrelazar la voz de su chelo con las guitarras presentes.

PH Alan Guex (Todo Aparenta Normal)

Colaboración de Facu Malagón:

Vuelve la adrenalina y la fuerza a través del sonido de guitarras prominentes, afinadas en Drop D, sumando un guitarrista de lujo que se hace presente en la escena; nada más y nada menos que Baltasar Comotto, quien ha sabido acompañar a músicos de la talla del Indio Solari, Andrés Calamaro y Luis Alberto Spinetta. Con él interpretan Porno rock.

Las sorpresas no se acaban y va a quedar tiempo para despedirse y sube Lula Bertoldi de Eruca Sativa, quien con su poderosa voz se sumó para interpretar Calendario.

Gracias Facu!

Como si la concurrencia supiera que ya casi no nos queda nada, se desata un “oohhhhh…” ensordecedor apenas vibra la primera nota de guitarra que anticipa el riff inicial de La dicha de los cobardes.

Concluidos los últimos temas, la banda agradece nuevamente y saluda a su público primero desde el escenario y luego directamente sumergiéndose entre la audiencia. Y así el festejo sigue ardiente, a los abrazos.

Yo también agradecido, por haber podido vivir los colores de este gran festejo con una gran expectativa que fue totalmente cumplida.

Gonzalo Semperena

Cronista at No Son Horas
Alto. Amante de la música y proyecto de músico. Geek. Profesional de publicidad. Futbolista mágico (ya quisiera).
Gonzalo Semperena

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