Mi Amigo Invencible en Niceto: La despedida de una era

La banda mendocina se presentó una vez más en Niceto, pero en esta oportunidad con motivo de celebración del vinilo “El mismo sol” lanzado el 27 de febrero en formato físico (digitalmente se puede encontrar en Spotify la nueva versión del single “El mismo sol”). Un show conmemorando todos sus discos, que datan ya de casi 12 años de vida, y que permite dar un cierre momentáneo, para centralizarse en la grabación de nuevo material que arrancará este próximo mes. La etapa que se quiere dar por concretada es la trilogía denominada “El Corpus del Pasado”, compuesta por “La danza de los principiantes” (2015), “La Nostalgia Soundsystem”(2013), y “Relatos de un Incendio” (2011).

La noche comenzó con teloneros amigos, primero Pablo R. Marcaccio como ZXZO, productor de la banda, que participó remixando “El Mismo Sol” para el nuevo vinilo. Aprovechó su espacio para mostrar su música electroacústica-electrónica. Luego fue el turno de Violeta Castillo, cantautora argentina dedicada al pop.

A las diez de la noche del viernes 15 de marzo se apagaron las luces de Niceto y se escuchó la voz de Nicolás Voloschin (guitarras y voz) acompañado de un teclado. Fueron unos minutos donde solo se podía percibir el sonido, y ver proyectada la gráfica de las ondas sonoras emitidas.
Si bien el reparto de canciones fue bastante equitativo entre cada uno de los discos (y teniendo en cuenta las particularidades que portan: álbumes que cuentan desde 3 sencillos a 12), “La danza de los principiantes” fue el que predominó. Comenzaron con “Días de campos minados” aún sin la presencia de Mariano Di Cesare (Príncipe Idiota) en el escenario. Siguieron con “Colmillos” y “Temblor”, ambas canciones del álbum “Ciencias Naturales” y ya a banda completa. La percusión en estas dos canciones fue protagonista, Leonardo Gudiño (percusión) y Arturo Martín (batería) supieron aportar fuerza a la noche.

El repertorio siguió con “Los lobos”, “Gato blanco atrincherado”, y “Entre los cuerpos” mezclada con el característico coro “frío” de la canción “Mateo”; una armónica unión entre los dos temas del último disco. “Gato negro pasa”, y la canción inédita de la noche, nunca antes cantada en vivo: “El mismo sol” se estrenó bajo la atenta mirada del público.

Sonaron los clásicos “Piñas”, “Puentes rotos”, “Me cuidé tanto”, “Los pájaros” y “Bahía do Point Olive”. La música no estaba sola, siempre con la compañía del gran trabajo de escenografía: las proyecciones de fondo mostraban la esencia de la banda. Ilustraciones de Federico Calandria, artista que los acompañó en las tapas de los tres discos que integran la trilogía, también gifs psicodélicos e imágenes que simulaban el espacio. La iluminación no deslumbraba, al contrario, jugaba con la imagen de la banda y se limitaba a colores de fondo, era como una danza de siluetas. Era poco lo que se dejaba ver pero había muchísimo para observar.

Después de un pequeño corte que la gente llenó de aplausos apurando para que la banda vuelva al escenario, se pudo disfrutar del hit “Noches de ciencia ficción”. El resto del show fue un mix entre sus últimos dos discos: “Mas desorden”, “Nuestra Noche”, “Edmundo año cero” (que nos regaló el primer pogo de la noche), y “Máquina del tiempo”. Hubo una falsa despedida recompensada con “La danza de los principiantes”, que definitivamente dio fin a la velada.

Fue un show correcto para finalizar una era en Mi Amigo Invencible, con una duración de casi dos horas donde fluyó la buena energía, tuvieron una noche como su música: tranquila, suave y creada para disfrutar. El show fue un viaje en el universo de Mi Amigo Invencible y de nadie más.

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