Intoxicados: La paradoja de abrir y cerrar

Universidad de La Matanza, año 2000, pleno éxito en esa época y Viejas Locas brindaba el último recital de su primera etapa. Nadie lo sabía, hasta el día de hoy tenemos la duda si los músicos mismos lo sabían. La banda Stone joven argentina por excelencia se disolvía y dejaba un halo de misterio sobre el futuro de sus integrantes.

Sin perder mucho tiempo, Pity tomaba el nombre del primer tema del primer disco de las Viejas Locas y bautizaba Intoxicados a su nuevo proyecto, se mantenían Burbujas en teclados y Abel en batería, de la última formación, eso sumado a las apariciones de Peri, en las armónicas. La música tenía algo del ADN que curtía en su otra banda.

«Como ganado», «Yo no fui», entre alguna más que se puede escapar ya habían aparecido en algún show de «Las Viejas», como le decían sus fanáticos, pero Pity sumó en ese proyecto a Jorge Rossi, un ex Gardelito, y a Felipe Barroso, un joven de casi 16 años, que tenía que pedir que sus padres firmen los contratos en esa época. Estos dos puntos fueron un motor para ampliar el espectro musical. «Canta», «Raptado», «Un gran camping», «Religión» (éste un adelanto de la senda ramonera que iba a tomar la banda en sus shows) son algunos destacados, que mandaban un mensaje a ese público que iba a seguir al cantante esperando que suenan los temas de su banda anterior.

La banda debuta en Mocambo de Haedo, para luego desembocar en Cemento y a partir de ahí empezar a escribir una historia que, a medida que abría cabezas y gustos musicales, entraba en un laberinto interno sin salida. Y esto acaso se traza como una paradoja, esos demonios internos que nunca se supieron resolver y que terminaron mal como todas las cosas que lideró Pity musicalmente (no es la intención de este artículo meterse con lo que ocurrió después de aquel show en Cosquín Rock de 2009).

El segundo disco tenía un hit antes de salir, «Una Vela» era un inédito pero era festejado como si fuera un tema de hace muchos años. La cabeza musical de los Intoxicados se abría mucho, pero la puerta se cerraba porque el círculo interno comentaba que éste fue el último disco hecho como banda, los otros dos fueron retazos de lo que quedaba de Pity y la química con el resto de los integrantes.

Son catorce canciones con conceptos y letras que enganchan, entre tema y tema una historia que cuenta Cristian buscando que le conecten el gas de manera clandestina. La veta Floyd aparece con «Felicidad, Depresión», acaso un tema que Waters podría conocer la próxima vez que venga a nuestro país. Mucha gente se acercaba a ver que pasaba en los shows de Intoxicados, muchos y muchas de la vieja guardia se iban porque decían que Pity se vendió y no hacía más rock and roll.

Durante los conciertos, el dueto Rossi y Barroso tomaba más protagonismo tapando los baches de Pity. El trágico República Cromañon los recibió a mediados de 2004 en un show accidentado, repleto de incertidumbre que terminó 4am y en el que Pity se fue enojado varias veces porque le habían robado el collar de su perro. La puerta se seguía cerrando, los estilos se seguían abriendo porque la dupla comenzaba a oficiar de líderes en el vivo.

La banda giraba, tenían un lugar importante en la grilla de los festivales, es importante recordar que era una época muy festivalera en nuestro país. Ezequiel Araujo comenzaba a aparecer en la vida de la banda, integrante de El Otro Yo en ese momento, con algunas participaciones esporádicas empieza a tomar la producción de otra obra conceptual de la banda.

Viajan al norte para encarar «Otro día en el Planeta Tierra», el disco con el hit más grande pero acaso el más experimental. Cristian se enroscaba cada vez más, letras más personales, mensajes subliminales y en el vivo cada vez más desdibujado. En los alrededores de los conciertos, la pregunta era la hora en que llegaba Pity y si íbamos a tener la chance de verlo en una buena performance.

Esta placa tiene la participación del Calamaro renacido, dando atisbos de esa amistad que se forjaba y que resistió hasta los momentos más oscuros. La banda llega al Luna Park, con un concierto para el recuerdo y del cual se sigue sacando material hasta la fecha. ¿Acaso esa habrá sido la última vez que vimos brillar a Pity sobre el escenario?.

Toda esa gira fue muy intensa y traumática a nivel interno, la banda ya no estaba internamente para convivir en grandes períodos de tiempo. Los problemas eran conocidos por todos y todas, pero desde la banda nadie salía a decirlo. Recorriendo el archivo, una declaración de Jorge Rossi marcaba el momento, y traía un volquete de autocrítica: «En Intoxicados hubo descontrol y yo también descontrolé, pero cuando afecta a lo musical, ya se pone aburrido y no contribuye a la música. Éramos bravos, y como no calculábamos, se nos fue de las manos.»

Sin embargo, esa puerta estilìstica se abría aún más, el disco tenía tintes folclóricos y un concierto en el Pepsi Music 2006 nos traía un cruce con Dargelos para hacer una versión exquisita de «Patinador Sagrado/Rezo por vos», canción del disco Miami de Babasónicos. Jorge Rossi contó en varias entrevistas de esa noche que Pity y Dárgelos no paraban de elogiarse diciéndose groso mutuamente. Una perlita de un cruce que sorprendió, pero no tanto, porque esa puerta se abría y la otra se cerraba.

Intoxicados era, en paralelo, una big band y un proyecto solista. En vivo más de diez músicos sonando cada vez mejor, y en el estudio las canciones eran cada vez más solitarias. La última placa se empezaba a gestar pero Pity era cada vez más indomable, las canciones se empezaban a cranear por la banda a la espera del frontman que era difícil de rastrear. Los enojos aparecían, los compromisos eran cada vez más incumplibles. En el año 2005 en una entrevista a Roque Casciero en Página 12, Pity afirmaba lo siguiente cuando le consultaron si era un desastre: «De la piel para adentro, sí. Siempre traté de no molestar y de hacer las cosas que quiero o puedo o me dejan… Me molesto mucho a mí mismo, pero está bueno, porque también me premio todo el tiempo. Soy muy feliz y muy infeliz. Y creo que eso es justo.»

«El exilio de las especies (Thend)» salía a la calle con una banda resquebrajada, seguramente el compromiso contractual pudo más en ese momento. Rossi en una entrevista en El Argentino, diario ya desaparecido, decìa: «El último álbum lo produjimos y mezclamos con Burbujas Pérez, pero Pity apareció una noche en el estudio, lo cambió todo y sentimos que no salió tan bueno como el anterior». Las canciones no representaban a un grupo de músicos. «Noche con amigos» y «Casi sin pensar», son los hits que resisten la autodestrucción de Alvarez y sobreviven desde su lóbulo cancionero que tanto nos dio.

«El himno a Bolaños» podía sonar como una joda, pero es un cierre acorde a una historia. Una composición totalmente personal que demuestra el amor de Pity por la obra de Roberto Gomez Bolaños. No teníamos muchas esperanzas de ver este disco en vivo, pero la presentación en el Planetario y el cuidado arte en el lanzamiento nos daban un halo de ilusión.

A finales del 2008 sin shows en el horizonte aparece uno en Tucumán, una provincia que no tiene buenos recuerdos del Dr Alvarez. La banda llega rota, con un Barroso que se baja el día anterior harto de los desplantes del cantante, las fichas del dominó empezaban a caer una a una. La puerta interna se terminaba de cerrar. No había vuelta atrás. En una entrevista con Bebe Contepomi, previa a un concierto en Mar del Plata de 2009 Pity decía: «Vamos a hacer lo que podamos. Intoxicados va a hacer un parate porque se lo merece. Los integrantes no se si se bancarán ese parate.»

Nadie se lo bancó porque tuvo que cumplir con un concierto en Cosquín Rock, y llevó una cruza de Intoxicados con Viejas Locas. Aunque muchos y muchas lo recuerden como el último show de Intoxicados, hacía mucho tiempo que ya habían dejado de tocar. Sin embargo, esa puerta estilística se seguía abriendo porque el mismísimo Skay Beilinson se sumó a esa noche en las sierras cordobesas.

Lo que sigue es un derrotero que no viene al espíritu de esta pluma, las canciones de Intoxicados revivieron hace un tiempo con el proyecto «DosIntoxicadosDos» de Barroso, Rossi y Burbujas, el cual nació luego de un cumple del guitarrista en Makena. En estos días hay novedades de esta gran banda, que duró ocho años pero que hizo muchísimo en la escena.

Romper barreras, sacar prejuicios, entretener y descubrir un universo artístico para un montón de público que venía arraigado al rock and roll chabon. Esa puerta estilística sigue abierta, pero la puerta del mundo interno de Cristian está más cerrada que nunca a la espera de un proceso que puede terminar con lo poco que queda de su persona.

Federico Bravo
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