Desierto y Agua: «La música es nuestro alimento almico»

Un hecho, una situación, un detalle puede cambiar el rumbo de personas, proyectos y estilos de vida. Esto es un poco lo que vivió Desierto y Agua, a partir de la voz de Andrea, a lo largo de su historia. «Elementos» es el nuevo disco que acaban de editar y que toma el concepto de los cuatro elementos de la cosmovisión andina. Un camino que invita a desandar y a aferrarnos a nuestras raíces en estos momentos que son necesarios para evolucionar.

¿Cómo fue el proceso de composición de «Elementos»?

«Elementos» soltó dos temas «Ríos» y «El ritual» como singles durante 2019, ante estos nacimientos fueron brotando más con temáticas orgánicas, es entonces que decidimos crear teniendo la premisa de los cuatro elementos de la cosmovisión andina: tierra, agua, aire y fuego. Algunos temas como «Pumacana» nacieron en Cusco, Perú. Inspirados por las montañas y la energía ancestral, dentro del hostel Selina donde nos hospedábamos grabamos todo, erke incluido! Íbamos sintiendo y expresando lo que nos pasaba con cada elemento, y así como el escultor que descubre la forma fueron surgiendo los diferentes elementos de este álbum.   

El álbum trabaja sobre los cuatro elementos que conforman la cosmovisión andina. ¿De qué manera fueron construyendo esta idea? ¿Las canciones se fueron insertando solas o ustedes hicieron un trabajo para esto?

La respuesta anterior aclara bastante ésta, podría sumar que toda nuestra música se encuentra impregnada con estos conceptos, más allá de haberlos tomado tan claramente para el álbum, siempre está presente nuestro compromiso con el cuidado de la tierra, la relación que tenemos con lo ancestral tanto de los pueblos originarios como de nuestros propios ancestros a través de los sonidos de instrumentos que indefectiblemente conectan con la raíz y sanan el alma. La música es nuestro alimento almico, y desde ahí la proyectamos al mundo intentando elevar las vibraciones de quien nos escuche y vea.

Son una banda que gira y viaja mucho para llevar su música. ¿Cómo los afecta este parate? ¿Encontraron algo que puede potenciar al proyecto una vez que esto retome la normalidad?

Extrañamos muchísimo el contacto con el público, cando comenzó la cuarentena estábamos recién llegados de una gira de más de un mes por La Pampa y sur del país, nos dura aún la imagen de los lagos y el verde esmeralda de nuestra tierra única. Este parate nos encuentra componiendo «sin parar», como no hay prisas el tiempo es nuestro y lo estamos exprimiendo, no nos alcanzan las horas del día para concretar el caudal de ideas que surgen.
Intentamos aprovechar cada situación que la vida nos pone en el camino, todas son oportunidades. Creemos que el mundo está mutando tan rápidamente como la tecnología, y nada volverá a ser como antes. Entonces intentamos mirar un poco más allá y fluir hacia ese camino. Fuimos unos de los primeros en arrancar los conciertos por streaming, hay ideas que solo podríamos hacer con mucho dinero y quedan afuera, ahora estamos con sabrosas cositas nuevas a punto de salir a flote!. 

El ser un dúo optimiza muchos aspectos de un proyecto musical. ¿En cuáles aspectos los complica esta formación?

A nosotros nos unió la música y el amor al mismo tiempo. Luego de muchos años sin vernos, Dany me comparte virtualmente su álbum «La quimera del caracol» con la formación rockera de Desierto y Agua, y así nos fuimos enroscando en este caracol hasta que la banda se disuelve y el río nos lleva al mar en que hoy navegamos juntos.
Dany me enseñó casi todo lo que se de música, es mi maestro! primero aprendí a hacer un erke con una caña que trajimos de la reserva ecológica de la UBA y un cuerno de mis pagos entrerrianos que mi madre me regaló. Al sentir el sonido majestuoso que producía me emocioné como loca, y comenzamos a jugar con los sonidos de estos instrumentos y los electrónicos. Incursionamos con el folklore electrónico en diferentes formas, hasta llegar a lo que somos hoy. Realmente creo que solo nos trajo ventajas, porque nos llevamos super bien, y tenemos el mismo nivel de manija y locura creativa. Para las giras es más útil aún, ya que dormimos juntos, ocupamos menos lugar y no tenemos que coordinar con nadie más para decidir viajar.

A partir de lo vivido en estos tres años. ¿En qué lugar se sorprendieron con la recepción de su música?

Nuestros shows son tanto sonora como visualmente muy diferentes, con lo cual tendría que decirte que casi siempre se sorprenden. Hay lugares donde la gente conecta más porque está más dispuesta a ver un show, otros donde iba a otra cosa y se encuentra con nosotros. El sonido de los instrumentos ancestrales produce muchas veces en el público emociones incontrolables. Vienen a abrazarnos, emocionados y a agradecer muchas veces. Es la magia de estar ahí presentes y acompañarlos en el viaje.

Federico Bravo
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