KANYE (was a) KING

No more drugs for me, pussy and religion is all I need” sentenciaba su futuro en una frase Kanye Omari West a sus treinta y tres años en “Hell of a Life” del merecidamente aclamado por fanáticos y críticos “My Beautiful Dark Twisted Fantasy (2010)”, bueno, el “pussy” sabemos que lo encontró, y el año pasado en su más reciente lanzamiento “Jesus is King (2019)”, asumo que está buscando lo segundo (ya hablaremos de esto).

Mientras se cumple una década de aquella obra maestra del hip-hop moderno, y de haber escuchado en loop por un par de meses los cortos e insatisfechos 27 minutos de su gospel tribute no he dejado de llenarme la cabeza de preguntas como: «¿Qué pasó con el Mesías hecho productor?», «¿sigue siendo realmente tan sorprendente o debemos dejar de believe the hype de una maquinaria mediática diversificada de la marca registrada KANYE WEST?».

En los próximos párrafos pretendo responder estas preguntas analizando la evolución de un ícono de la música, en ocasiones mal interpretado, muchas veces criticado y siempre controversial dentro y fuera del estudio, donde su talento y genialidad solo es comparable con su carácter errante y desquiciado. Esto es el Kanye crazy/talent scale timeline.

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*Para mejor compresión de este artículo recomiendo escuchar las canciones a medida que son nombradas, me tomé la delicadeza de colocarles los links para su mejor disfrute y poco esfuerzo.

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La primera vez que escuché a Mr.West fue en el 2002 en el clásico “The Blueprint 2: The Gift & The Curse” del gran Hova, un verso (supuestamente improvisado) en el tema “The Bounce” pasó sin pena ni gloria para el joven de Chicago, su nombre se asomaba en los liners notes del disco como productor pero Kanye todavía no era Kanye, aunque él y su ego de 25 años ya se la creyeran y seguramente sabían lo que pasaría en el futuro. “Magazines call me a rock star, girls call me cock star” pero, let’s be honest, probablemente Kanye era virgen para ese entonces.

Curiosamente mi atención fue encontrada en “This Way” feat que hizo con los geniales Dilated Peoples en el disco “Neighborhood Watch (2004)”, magnífico tema (que también produjo) y que llegó a mis oídos antes que el primer disco de Kanye a pesar que este salió un par de meses antes; con un sample de Jimmie and Vella del ’72, West produce una joya del hip-hop, un beat que luce perfecto en el conscious rap de los DP con un cierre gospel (ajá, ese que escuchan es John Legend antes de ser famoso) y en un sólido verso lanza:

“I don’t know what’s better, getting laid or getting paid, I just know when I’m getting one, the other’s getting away” y es el puntapié conceptual de mi teoría conspirativa e inspirativa del talento de Kanye, el enfrentamiento entre lo que más quiere (si mismo) y lo que más desea: la musa llena de curvas que eventualmente lo haría derrapar a toda velocidad y demostrar lo mejor de su talento: Las mujeres.

Parte del TOP10 álbumes debut de hip-hop que he escuchado, con intros e interludios del gran Bernie Mac (RIP), 21 temas comprimidos en una hora y dieciséis minutos e invitados de lujo: Jay-Z, Twista, Talib Kweli, Common, y Mos Def entre otros grandes. Conceptualmente basado en su higher learning y la experiencia al haber renunciado a los estudios. Familia, materialismo y self-conciousness sobre samples de soul, r&b y coros de gospel, aplaudido comercialmente y adorado por la crítica.

Grabado en California en un lento proceso de creatividad y mezcla, Dropout pone en el mapa al joven productor que se hace un nombre como rapero y creador de éxitos en “Jesus Walks”, “All Falls Down” (con un hook escrito por la misma Lauryn Hill) y “Slow Jamz”. Un testamento del futuro del hip hop que deja muy atrás al gansta rap del west coast y se enfoca en la selección quirúrgica y perfeccionista del chicaguense, un disco pulido y limpio donde cada sample en el lugar indicado mostraría el carácter perfeccionista del rapper/producer.

Sin embargo, en su corte más club bailable “The New Workout Plan”, se muestra un Kanye más agresivo y pretencioso, “It’s a party tonight and ooh she’s so excited, tell me who’s invited: you, your friends and my dick”, el libertinaje y el sexo forman parte de la vida en ascenso del rapero, sin embargo su verdadero orgasmo solo era encontrado en la sala de estudio, Kanye, solo tenía ojos para Kanye.

El sucesor natural de su recorrido estudiantil sigue con Late Registration (el primer disco de su recién estrenada discográfica G.O.O.D Music) con una mejor producción Kanye se vuelve una máquina de crear éxitos, “Heard’em Say”, “Touch the Sky” y “Hey Mama” forman un disco sólido que por momentos parece ser lado B del College, las temáticas se repiten y las colaboraciones mejoran, su capacidad de pulir temas es su fortaleza y haciendo dupla con Jon Brion es imparable.

Curiosa frase en “Gold Digger” serviría de predicción para el futuro emocional de West: “I know there’s dudes ballin’, and yeah, that’s nice, and they gonna keep callin’ and tryin’, but you stay right, girl, and when you get on, he’ll leave yo’ ass for a white girl” (ya saben a quien me refiero).

Durante esta etapa Kanye seguía comprometido con la diseñadora Alexis Phifer, pero entre los problemas de la fama y la personalidad reservada de su prometida, faltaría poco para la aparición del confeso pussy addict que vendría en los próximos discos.

La evolución del sonido de Kanye terminaría lapidando los últimos vestigios del gansta rap, los cuales se aferraban a un 50 Cent que trataba de aferrarse a los charts, sin embargo no hicieron falta disparos; solo una estética japonesa y capas de sintetizadores para que el mainstream olvidara al west/east coast shit. “Graduation” representa el final de una trilogía académica con samples de indie rock y house music, desde el “Stronger” (Daft Punk) hasta “Good Morning” (Elton John). En este punto West no parecía parar, cada disco era mejor que el anterior, Kanye era grande, muy grande, algo errático, pretencioso y evaluado con lupa cada uno de sus movimientos, dentro y fuera del estudio, con 29 años, talento de sobra y aplausos por doquier, Yezzy caminó por pasarela grande de brazo con supermodelos y farándula.

La canción que definiría la psique de esta genialidad sería “Drunk and Hot Girls” y es que al final del cuento, todo se trata de conseguir a una chica, hacemos lo que sea por ellas, por esa primera vez que rellene los espacios que no sabemos ocupar (aunque sea por una noche), poéticamente define el momento que atravesaba Kanye: puro hedonismo y satisfacción sin sentido. “We go through too much bullshit just to mess with these drunk and hot girls”.

Del otro lado de la moneda, Kanye enamorado aparece en “Flashing Lights”, una historia de una exnovia que no parece poder olvidar, caótica y caprichosa, de quien se separa y vuelve constantemente (Phifer), ruptura definitiva que daría pie al cambio sónico y de personalidad de Ye.

“I know it’s been a while, sweetheart
We hardly talk, I was doin’ my thang
I know it was foul, baby, Aye, babe, lately, you’ve been all on my brain”

La ruptura definitiva con su exnovia rompió en pedazos a un Kanye que consiguió una salida creativa en el álbum más personal e íntimo de su carrera (y uno de mis favoritos), 808 marca un antes y un después en la discografía y personalidad del ahora adulto West, con 31 años, separado y luego de enterrar a su propia madre por un lamentable accidente en un quirófano, Kanye recuerda las clases de Autotune de Pusha T, compra un clásico Roland TR-808 y conoce (y firma) al niño depresivo y talentoso de Kid Cudi, todo al mismo tiempo.

Pueden odiarlo o amarlo, pero Heartbreak es 52 min de genialidad hiphopera (yo lo amé), manifiesto que influenciaría a los Drake, Oceans y Scott del futuro, futuro en forma de sintetizadores y frecuencias anamórficas, efectos que según el mismo Kanye eran representativos de su estado mental para el momento, comic aesthetic de un corazón roto y sonidos electrónicos, 12 temas que son gemas depresivas y necesarias.

Fracasos de booty calls, frustraciones, corazones rotos, megalomanías y más corazones rotos, “Didn’t you know, I was waiting on you, waiting on a dream that’ll never come true, Didn’t you know
I was waiting on you
My face turned to stone when I heard the news”
deprime en “Bad News” durante los primeros minutos, antes de transformarse en una oda instrumental a lo mucho que me jodiste sobre un sample de Nina Simone, no se puede ser más intenso que esto.

Justo en esta etapa turbulenta de la vida de Kanye, fue cuando conoció a su devil in a new dress, su novia, musa y escultura que solo pudo ser fabricada en el mismo infierno, el diablo existe y tiene forma de mujer, para Kanye sería la curvilinea: Amber Rose.

Definitivamente un disco que entra en el top5 de los mejores álbums de hip-hop de la historia y la razón por la que escribo estas lineas, perfecto de principio a fin, MBDTF cumple hoy 10 años y sigue siendo una gema de la música americana y la obra maestra del god level de Kanye West, donde el pico de su personalidad megalomaníaca solo es comparable a la genialidad de esta hora y ocho minutos de duración. Fantasy son 13 canciones que todo aquel melómano hater del género debe escuchar para romperse los dientes de oro que adquirirá luego de presionar el play.

Con los samples de College, la instrumentación de Registration, la fuerza de Graduation y los sintetizadores de Heartbreak, un psicótico y deprimido West se exilia en la isla de Oahu, Hawaii en una especie de Rap Camp acompañado de su recién estrenada cuenta de twitter y con un línea telefónica directa (y de jet privado) a los GOATS de la producción y camaradas hiphoperos, una llamada era suficiente para al día siguiente tener a No-ID, RZA, Raekwon, Pusha T, Cudi, Q-tip, Big Sean, Drake, Common, Legend, Beyonce, Jay-Z y un extenso y magnífico etcétera.

All of the rap, funk, rock, gospel and r&b. Dark lo tiene todo y en su perfecta medida, por ejemplo en el quinto tema del disco “All of the Lights”, una canción que el mismo Kanye ha admitido tardó dos años en terminar de producir, participan: Rihanna, Kid Cudi, Fergie, Drake, John Legend, Alicia Keys y Elton John. Testimonio del momento que vivía West, la fama desbordada de una marca que creó y una cama King size solo para él y su ego.

La relación de la modelo Amber y Kanye fue el fuego y el combustible, intensidad, peleas, paparazzis y salvajismo propio de dos personas que solo podrían inspirar algo tan perfecto como el disco que vino de su ruptura, en retrospectiva, luego de el quiebre romántico West creó a Twisted Fantasy, Rose creo su fama y se dejaron de acostar.

“Gorgeous”, “Monster”, “So Appalled”, “Devil in a New Dress” son gemas instrospectivas de un monstruo lleno de rencor y amor propio, con la genialidad de saber poner todos los sentimientos en formato canción.

“I’m living in that 21st Century, doing something mean to it. Do it better than anybody you ever seen do it, Screams from the haters, got a nice ring to it I guess every superhero need his theme music” (fragmento de “POWER”)

Kanye se encuentra en la delgada línea que lo separa de un supervillano, lo suficientemente sensible para dejarse ver pero lo suficientemente conciente para recordarte quien es el rapero en un gigantesco FUCK YOU, I’M KANYE, alguien que SI pudo hacer lo que le da la gana.

“Runaway” es el tema perfecto para entender al twisted Kanye, una nota de piano, un coro en la voz de James Brown y con las letras del mismo West junto a Pusha T son la muestra de un tragedia griega en una producción increíble, es poder, sexo, dinero y ego perturbador.

“She find pictures in my e-mail, I sent this bitch a picture of my dick, I don’t know what it is with females, But I’m not too good at that shit”

Para cerrar, la amargura de un hombre despechado se convierte en la depresiva “Blame Game”, donde Kanye le canta a la fama y/o a Amber, sus dos parejas.

You weren’t perfect but you made life worth it, Stick around, some real feelings might surface, Been a long time since I spoke to you in a bathroom, Gripping you up, fucking and choking you, What the hell was I supposed to do?

El tema concluye con un interludio de Chris Rock haciendo de Wiz Khalifa (la siguiente pareja de Rose), una conversación telefónica desgarrante y al mismo tiempo graciosa. El devenir del corazón de Kanye trae música increíble al mundo pero todo tiene su precio, la personalidad del rapero solo se mantiene en este plano gracias a sus problemas románticos, de mi parte, agradezco a Amber Rose por lo que sea que le hizo (o se hicieron).

Luego de watchear el trono con Jay-Z, Kanye se convierte en Rey (y Dios), y en una exploración sónica alejada del tumulto comercial de sus anteriores éxitos el rapero se inspira en la arquitectura y el arte para crear su disco más diferente y pretencioso, un West eléctrico, industrial y ácido. Trabajó con No-ID, Daft Punk y Rick Rubin para luego de dos años de perfeccionismo egocéntrico darle vida a “Yeezus”, su álbum más alejado del hip-hop que le dio la fama, ahora la música viene después de Kanye, no al revés.

No me malinterpreten, Yeezus es un disco sólido pero está lejos de la genialidad del inicio de su carrera, es otro tipo de gema, más cerca de los oídos hipsters de Pitchfork que de la esencia del género, ¿evolución? Si, no cabe duda, pero el sampleo y las rimas ya no son los protagonistas de esta historia, ahora lo es Kanye y la morena que se contonea en su brazo, cuya fama es tan grande como la del rapero, caramelo para la prensa.

“Black Skinhead”, “New Slaves” y la genial “Blood on the Leaves” con sample del “Strange Fruit” de Simone muestran al Kanye futurista, una dirección que persigue sin retrovisor; y de copiloto, un nuevo amor con anillo en el dedo: Kim Kardashian, personaje que definitivamente no llega para ser un sidekick en la vida de West.

“I am a god, I am a god, I am a god” (fragmento de “I am a God”) Bueh..

39 años, padre y esposo. Atrás quedaron las ansias de fama, el placer del sample, la magia de la producción y el desfile de mujeres de la vida de Kanye, ya creó, experimentó, ganó y se diversificó, win after win. ¿Qué podía venir ahora? Cuando ya hace oídos sordos de los haters que lo acusan de alejarse del género y su legión de fanáticos lo elevan a un estado tan glorioso que solo él mismo (y su ego) es capaz de igualar, luego de idas y vueltas al estudio, enfrentado a decisiones públicas bastante dudosas, siguiendo los pasos erráticos de uno de sus héroes musicales (MJ), West tarda tres años en completar los veinte temas que formarían “The Life of Pablo”.

Un disco lleno de grandes beats y samples que no parecen nunca llegar a unificarse por completo, “Ultralight Beam” y “Father Stretch my Hands” arrancan salvadas gracias a Chance the Rapper y Kid Cudi respectivamente, pero que a medida que avanzan los tracks termina siendo un álbum desordenado.

Kanye llamó a Pablo una “living breathing changing creative expression”, y hace pensar que ese desorden es intencional; si lo es, entonces no hay genio más grande que Kanye West, si no lo es, entonces su pretensión y locura llegó a un punto sin retorno, y esto es la última brazada del ahogado en pleno océano de canciones que nunca terminan de ser realmente increíbles.

Las letras, al igual que la música no terminan de tener un orden lógico, es el rapero un personaje con problemas mentales o es solo el producto de la fama que tanto criticó, sad kanye vs glorifier kanye all over the place.

“See, before I let you go, One last thing I need to let you know, You ain’t never seen nothing crazier than, This nigga when he off his Lexapro” (fragmento de “FML”)

En un lanzamiento sorpresivo sad Kanye lanza “Ye” mientras confiesa sus problemas de bipolaridad al mundo y usa estos siete temas para “tratar” de explicarse, lucha con sus demonios internos en el disco más aburrido de toda su carrera, excusa en estas letras sus recientes comentarios acerca de la esclavitud, la pobreza, el racismo y un sinfín de “errores mediáticos” que a este punto es difícil distinguir si son equivocaciones o solo marketing gimmicks para llamar la atención a lo único que parece importarle: él mismo; pero no a Kanye y su talento, sino a Kanye por ser Kanye, puro ego que habla sin el sustento de un buen disco que lo respalde.

“All mine” es relativamente interesante y ya. No tengo nada más que decir de Ye, cero creatividad. “Let’s have a threesome: me, you, and a blunt, I love your titties ‘cause they prove, I can focus on two things at once”

Duh…

¿Qué decir de religious Kanye? En el 2019 es más conocido por sus opiniones de política, sus Nike Air Yeezy de $500 dolares, su rara forma de vestir y su personalidad minimalista que por su producción musical. Cuatro hijos y todo el dinero que pueda necesitar por el resto de sus días, sin necesidad real de expresarse creativamente, y sin mucho más que decir realmente.

Un manifiesto gospel del ahora “libre de medicamentos” Kanye West, quien luego de atrasar unas cuatro veces su fecha de lanzamiento se rinde ante el all mighty con veintisiete minutos en 11 canciones que nunca parecen terminar de arrancar, algunos beats interesantes que parecen desembocar en un gran tema terminan siendo solo eso, dos minutos de beats interesantes.

A diferencia de Ye, Kanye está sonriendo y es ahora un tool de la religión para mostrar el cambio positivo de su vida una vez que encontró a Jesús.. Pero si Dios himself inspiró este disco, entonces Dios no sabe nada de música. Btw, se viene Jesus is King Part.II, álbum colaborativo con Dr.Dre, no sé que decir de esto.

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En 15 años de carrera, Kanye pasó de ser un genio de la música a convertirse en un semi-Dios ensimismado, cada vez más básico y aburrido, sospechosamente todo este descenso de la curva empezó en el justo momento en que se convirtió en uno más de los “Kardashian”, no digo que haya sido culpa de ella, pero la fama vacía del false reality hizo mella en el talento de rapero, ¿era la soltería la musa de su fortaleza?. Creo que los corazones rotos, las noches de locura, juventud y el exceso de tiempo libre es lo que lo hacían revolver vinilos buscando el mejor sample, colaborando con los mejores y tratar de complacer/impresionar a alguien más que él mismo.

Por otro lado al madurar no supo mantener equilibrada la escala de locura/talento. A medida que Kanye fue más Kanye sus discos fueron empeorando, dale.. ¡Ye y Jesus no pasaron de los 30 minutos de duración! ¿Qué es esto? ¿Punk?

Puedes ser tan egocéntrico como quieras ser, pero tu talento tiene que respaldar tu locura, si no lo hace, no eres más que un imbécil con demasiado poder, y no man should have all that power.

No sé, tal vez la figura de Ms.Kardashian asesinó brutalmente a Dr.Jekyll y a Mr.West al mismo tiempo con un turntable en pleno estudio y lo encerró para siempre (o tal vez fue él mismo quien lo hizo al conocerla). En las palabras de uno de los MCs más importante de la historia Black Thought: “Maybe I’m the new Rakim, maybe I’m fat Pharaohe, undergarments of armor be my intimate apparel, pre-Kardashian Kanye, my rhymeplay immaculate.

¿Está mal que desee que Kim lo abandone y se quede con la familia y el dinero? I miss the old Kanye. 🙁

Daniel Borjas
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