Raly Barrionuevo en el Konex: Otra noche de peña

Hay un dicho que resuena desde hace un tiempo por el barrio del Abasto… Los años realmente no arrancan, sino hasta después de la peña de Raly Barrionuevo en el Konex. Puede ser que sea así o no, no lo pudimos descubrir todavía. Lo cierto es que los encuentros en febrero en el patio se hicieron costumbre cada carnaval.

Este 2020 no podía ser la excepción. Con un Konex repleto, a las 20 hs casi en punto, Raly entra, tranquilo, pausado. Bromea con el hecho de que ahora hay escaleras para subir al escenario. Se sienta en su silla, afina un poco la guitarra. Mira a la gente y nos regala una sonrisa gigante. Y que arranque la peña.

Lo grandioso que tiene Raly, es haber encontrado la fórmula perfecta para combinar estilos, para que un reggae suene a zamba, para que una chacarera suene a rock. Y esa mezcla se ve también en el encuentro generacional que sucede en sus peñas trashumantes. Familias enteras, pibes veinteañeros, gente mayor que agita pañuelos. 

El show fue un lujo en el que no faltó nada. Con toda la experiencia y los escenarios encima, recorrimos buena parte de “La niña de los andamios”, con una hermosa versión de «Y seremos agua», acompañada por Pamela Schweblin en gaita irlandesa. Zambas, chacareras, gatos y hasta el momento de correrse a un costado de los focos para dejar brillar a Ceci Kiu, tecladista, violinista, thereminista (?), con un tema propio que puso a bailar a todo el patio.

Como no podía ser de otra manera, el final fue a puro chacarera. La gente, a pesar del poco espacio, se las ingenió como siempre para abrir varias rondas y desplegar sus pasos de baile.

Ya en los bises, con el horario cumplido, quedaba una breve sorpresa más, un pequeño homenaje de Raly a Luis Alberto Spinetta y el final, «Somos nosotros», una chacarera/declaración de principios que no puede faltar en cada peña.

Nos vamos del barrio del Abasto, plenos, olvidándonos por un rato de los ruidos y las luces de esta ciudad, conectados al menos por un ratito más, con nuestras costumbres y raíces.

Nicolás Bruno

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