J Balvin en el Movistar Arena: Made in Medellín

Mientras José Osorio Balvin cantaba “Ere’ la fantasía oscura de Kanye West, bebé” era iluminado por más de 10.000 celulares y acompañado al unísono por caderas que bailaban el ritmo de “LA CANCIÓN”, la misma parece ser una especie de himno urbano y arrepentido que la juventud latinoamericana necesitaba en el 2019; dudo que el rapero de Chicago imaginara que al otro lado de este dark twisted mundo un colombiano de Medellín podría movilizar con una gira multicolor a generaciones enteras fanáticas del género. Yo, no solo lo imaginé, luego de su recital el sábado pasado, estoy seguro.

Días después de haber entrado por primera vez al recién estrenado Movistar Arena junto a una legión juvenil de “bolicheros” es imposible no recordar cierta incomodidad al parecer desubicado entre el público, la curiosidad melómana sumada a mi reciente resumen de Spotify del año eran razones suficientes para ver finalmente al fenómeno musical (lo de urbano se queda corto) que es J Balvin, la última parada del Arcoiris Tour garantizaba un Sold Out tempranero y más de dos horas de ¿para qué usar las sillas si vamos a bailar toda la noche?”

Escalera de luces leds, un personaje de más de 5 metros de altura al estilo kidrobot y nubes bailarinas perreando recibirían al antioqueño cuando arrancaba su show con el homenaje al género en “Reggaetón”, la estética del escenario y visuales tuvieron ese bubblegum pop feel que emocionaba y brillaba en un viaje de colores dignos de un viaje bizarro de lcd y “dale hasta abajo” durante toda la noche.

Un setlist impecable de maquinaria de éxitos urbanos movieron la noche, “Machika”, “Ahora”, “Ginza”, “Safari”  iniciaron el viaje mientras el calor subía en el recinto, grito tras grito desesperado de la fanaticada femenina que gozaba de los ritmos del colombiano, quien iba de un lado al otro del escenario encendiendo como caja de fósforos cerca del fuego, cada feat fue reproducido en pista y en ocasiones acompañado por visuales agresivos; vimos pasar a la ROSALÍA en “Con Altura”, Nicky Jam en “X” y al obligatorio amigo Bad Bunny en todos los temas del “OASIS”, disco dupla revelación del año.

El género del reggaetón, muchas veces irrespetado, está lleno de artistas/imitadores que por más esfuerzo que hagan, nunca llenarán localidades como esta, la razón del éxito de Balvin radica en su sinceridad y entrega en cada tema, años de esfuerzo, humildad y genialidad son la fórmula que el moreno lleva en cada una de sus presentaciones, si una canción es buena, es buena. El género es lo de menos.

Recordando sus inicios, confesado fanático de la música, hizo su obligatorio encore de éxitos de reggaetón, pagando tributo a N.O.R.E, Wisin y Yandel y al big boss de Daddy Yankee al presentar un collage con “Oye mi canto”, “Rakata” y “Gasolina”, el Movistar Arena es una fiesta de todas las edades que alguna vez bailaron los clásicos del pasado cantados por la voz del futuro.

Durante unos minutos de ritmos genéricos y con intención de mostrarse como uno más de todos, el colombiano aparece en un B stage en la parte trasera del recinto; flashes y storys de Instagram lo inundan mientras canta “Ambiente”, “Sensualidad” y “LA CANCIÓN”, ignorantes del género se sorprendían al escuchar algún tema y pensar: “¿esta la canta J Balvin?” y si, esta la canta J Balvin.

Top Moment of the night: La wild party en “I Like It”, donde de regreso al stage principal, Cardi B y el mismo San Benito acompañaron el tema (bueno, versiones caricaturescas exageradas realmente) formando en conjunto un estallido urbano de ritmos tropicales, intensidad, y un perreo que debió subir un par de grados centígrados en la sala, J. se coronaba como maestro de ceremonias en un explosivo tema.

Otro invitado (esta vez real) fue Marciano Cantero, exvocalista de la banda noventera mendocina Enanitos Verdes, quien subió al escenario a compartir un revival de su carrera en el tema “Un Peso”, perteneciente al mismo “OASIS” que refrescó en todo momento de la noche junto a “Mojaita”, “Yo le llego” y “Que pretendes”.

Luego de los últimos éxitos de “Ritmo”, y “Blanco”, J Balvin cierra con la obligatoria “Mi Gente”, los aplausos lo coronan como digno heredero de un espacio en la mesa de los grandes, canción tras canción el joven fabricado en Medellín demuestra ser el MVP del género, versátil, humilde, divertido y definitivamente humano, el reggaetón nunca fue una mala palabra, es música feliz para momentos felices, la fiesta no la trae J Balvin, la fiesta es J Balvin.

Daniel Borjas
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